dimanche 26 août 2007

'¡Cuántas veces, amor, habré muerto desde que me conociste!' (AGC)


Hace tiempo que me duele ver el blog de mi web dormido. Cuando lo estrené en 2005 había decidido que seria en francés, mi lengua adoptiva y que me serviría más bien a recopilar y transmitir escritos, artículos, informaciones desperdigadas por la web de temas que me interesan. Tiempo después he abierto otros, comunitarios o personales, y me he dado cuenta de que para expresarme íntimamente en ellos, de una manera espontánea, la lengua materna ayuda mucho. Ayer decidí crear un nuevo blog, este: ‘espacio pub(l)ico’, donde meter todo, francés y español, los antiguos ‘post’ de mi blog principal y otros que había publicado por aquí y por allá.

Sin duda porque en este momento de mi vida sufro de una incontinencia emocional que ataca profundamente mi percepción de las cosas, de pronto de un modo caótico y desordenado, subyacen a la superficie pensamientos, imágenes, recuerdos aplastados largo tiempo por capas de presente continuo. Cualquier excusa es buena y diciéndome que me gustaría meter un pensamiento en la cabecera de mi blog pensé en Agustín García Calvo. Sin conocerlo personalmente Agustín a secas en mi cabeza. Así que saqué varios libros polvorientos de veinte años de una estantería, de los pocos supervivientes a mi anhelo de liberarme del peso del pasado. Llegaron como yo hace algo más de doce años a Paris, los mismos que han pasado sin leer ni saber nada de Agustín. Inevitable una búsqueda “Google”, casi como si se tratara de un padre perdido en el tiempo, la alegría de saber que aun anda dando caña por ahí, ver incluso una fotillo reciente en su casa de Zamora. Y atrapada en esas “estructuras rizomáticas” que decía J. Panera refiriéndose a la web, comenzaron a enlazarse los recuerdos de una casa de campo en una isla, sin luz eléctrica, ni tele, en los años 80, donde uno de los placeres mayores era escuchar todos los viernes en Radio-3 las charlas de Agustín García Calvo. Su voz maravillosa, su discurso lúcido, sus poemas… El recuerdo de esa otra yo veinteañera que le envío por correo un “collage” (que había titulado ‘sopa boba’) y su carta manuscrita a pluma, bellísima que llego de Zamora a Ibiza. No sé si andará todavía perdida entre mis cosas

Gracias, señor de mi amor, por no saberlo
y decirme que no lo sabes, que no.
Mi amor, el pobre, no pide más que ese no.
¡Si vieras cómo era mísero y triste temer que supieras que sí,
que el silencio hubiera de oírse como fallo sin apelación,
como testimonio infalible de la verdad!
Pero así, que no sepas si mueres o vives
le basta a mi amor, y agradece lo que callando le dices.

Con que no sepas le basta.
Que ya no espera o persigue verdad del amor
ni que alguna le dé un «Te quiero»
y lo firme por siempre jamás: le contenta y la cara se le sonríe
si alguna le dice «No sé»: tras el «no» palomas y tigres,
delfines y lirios se abren y libres vuelan.

Así que gracias, señor de mi amor:
con lo que me niegas me hinches,
rico de ti y feliz donde hubiera amores felices.
Tú no lo sabes, y basta.
Ya más no quiero pedirte,
por no enojarte de nuevo
y perder lo poco que diste, que es ya tanto.
Que tú no lo sepas deja ya libre
cualquier sin rumbo en el mar
y cualquier ventura posible.
Gracias por no saber:
tu no saber me redime a mí de saber.
Quizá estés muerto: quizá se averigüe
al fin que ese verbo tenía sentido
y lo inconcebible era verdad.
Pero ¿qué?: si ni tú lo sabes
y dices (¡gracias, señor de mi amor!)
que no y que no,
¡que me quiten ya de seguirte queriendo
y de no saber si recibes mi amor o si no
y si me quieres o quieres ya que te olvide!
Basta con eso, señor de mi amor,
y gracias a miles del «no» que me das:
él era tu vida: con él mis humildes
vilanos de amor remontan el vuelo a un cielo sin lindes.

Agustín García Calvo. Relato de amor

1 commentaire:

¿Dale Arden? a dit…

Aquí puedes ver algo http://librosdeagustingarciacalvo.blogspot.com/